Mi Vida Es Un Tributo A Mi Mamá Viuda

Por Elizabeth (Ely) Wright-Veintimilla

 Foto vía Pixabay

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Cerca de nuestra casa hay una banca de madera donde mi mamá y yo siempre nos sentamos a tomar nuestro café. Un día, vimos a una pareja de ancianos caminando lentamente hacia el parqueadero. Estaban tomados de la mano. 

“Ooh. Yo hubiera querido eso”, me dijo después de tomar una pitada de su cigarrillo.  

Mi mamá ha pasado por mucho más de lo que muchos de nosotros consideraríamos justo en una vida. Enviudó tres semanas antes de cumplir 47 años y se quedó sola con 4 hijos adolescentes. Yo recién había cumplido 11 años cuando mi papá murió, y mis hermanos tenían 13, 15 y 17.  

Yo era demasiado niña para entender la muerte en ese entonces. Yo realmente pensaba que mi papá iba a volver. Solía ver a través de la ventana de mi cuarto, esperando  que llegara a la casa en su carro azul. Mi confusión pasó a ser tristeza, y luego insensibilidad. Me di cuenta que jamás lo  volvería a ver pero seguí viviendo mi vida de la mejor manera que pude. Esta era mi única opción, claro. ¿De qué otra manera manejas problemas que no tienen solución?  

Han pasado 14 años desde la muerte de mi papá, pero el dolor persiste. Sigo preguntándole al universo por qué esto tuvo que pasarle a mi familia. ¿Por qué tuvo que ser mi papá? Tenía pendiente aniversarios, viajes con sus hijos, disfrutar de sus nietos y muchos episodios de ¿Quién Quiere Ser Millonario? por ver conmigo. Pero hasta en los momentos en los que le pregunto al universo esta pregunta tan dolorosa, le agradezco infinitamente por haberme bendecido con mi mamá. Ella es una mujer inteligente, chistosa, creativa, trabajadora, generosa –y la persona más perseverante que conozco.      

Mi mamá sintió mucho dolor y tuvo que moverse a través de su duelo mientras nos criaba. Inclusive de niña podía ver lo triste que estaba al comienzo. Me acuerdo haberme emocionado la primera vez que se vistió con pantalones azules en vez de vestir de negro. Ahora nunca se viste con colores oscuros . Siempre está buscando blusas de diseños con flores para combinar con sus zapatos chillones. Me pregunto si su deseo de vestirse así tiene que ver con ese año que tuvo que vestirse de negro. ¿Tal vez la ropa negra le recuerda que es viuda?  

Mientras crecía y aprendía sobre el romance y las relaciones íntimas, me di cuenta de que no solamente era una niña que perdió a su padre, si no que además mi mamá es una mujer que perdió a su esposo, a su pareja. Yo no lloro solamente por la muerte de mi papá, lloro por la muerte de la pareja de mi mamá también. El dolor es tan potente que tiene que ser compartido. Ella comparte mi dolor y yo comparto el suyo: así es cómo hemos sanado. Me siento moralmente irresponsable al no preocuparme por ella. Y no agradecerle por todo lo que ha hecho y sacrificado por nosotros honestamente me haría una tonta. Como madre, ella dió prioridad a sus hijos sobre ella. Pero como madre viuda, se olvidó de ella misma casi por completo durante muchos años. Ella no tuvo tiempo o espacio para llorar su pérdida porque tenía que cuidarnos y asegurarse de sacar a la familia adelante. Aunque ha tenido el apoyo de su familia, sus amigas y la gente que trabaja con ella, mi mamá ha estado por su cuenta. 

He encontrado varios blogs y libros sobre la pérdida de un padre en la infancia. Hablan sobre los efectos de vivir la muerte a tan temprana edad, y sobre lo que es crecer a través de esa ausencia. Pero hasta ahora no encuentro algo enfocado en el padre o la madre que aún vive –madres especialmente: ¿Cómo es crecer con una mamá viuda? ¿Qué tipo de hábitos te inculca? ¿Qué valores y lecciones te enseña? No puedo hablar por todas las personas que tienen madres viudas, pero aquí comparto algunas de las lecciones que la mía me ha trasmitido: 

Ser auto-suficiente es una de las características más importantes que puedes cultivar, porque tus seres queridos tal vez no estén aquí mañana.  

“Yo ni siquiera sabía dónde era el dentista. Esas eran las cosas de las que se encargaba tu papi”, me dijo una vez mientras conversábamos sobre cómo eran las cosas después de que murió mi papá. Le vi a mi mamá lidiar con la vida por su cuenta, porque no tuvo alternativa. Ella ya era una mujer fuerte e independiente antes de casarse con mi papá, por supuesto. Pero cuando se convirtieron en una familia con hijos, las responsabilidades eran compartidas y se apoyaban mutuamente en todo.. Pero, ¿qué pasa cuando la persona con la que están criando tus hijos muere? ¿Qué pasa cuando el amor de tu vida de repente ya no está? Creo que enviudar le hizo a mi mamá más autosuficiente de lo que ya era porque tuvo que resolver las cosas sola, sin nadie a su lado. Presenciar esto de niña me hizo dar cuenta de que debo convertirme en una mujer autónoma. No puedo depender de las personas a mi alrededor para sobrevivir y cumplir mis objetivos porque no van a estar aquí siempre. Me di cuenta de que la única persona con la que en realidad vivo soy yo, entonces tengo que ser lo más independiente posible.       

El dolor te va a derribar, pero es posible vencerlo y disfrutar lo que queda de tu día (o vida) a pesar de todo malestar. 

Enviudar es solo una de las varias cosas difíciles que mi mamá ha tenido que vivir en su vida, sin embargo, no conozco una persona que sea más optimista que ella. Yo siempre le digo que debería escribir un libro. Siempre tiene metáforas y perspectivas positivas sobre la vida, sin importar el problema que tenga o que el día sea hecho mierda. A mí muchas veces me cuesta sentirme optimista, pero estar con mi mamá me inspira a ver la belleza en todo. Se que el dolor es natural y humano, pero ella me ha enseñado que canalizar esa energía dolorosa hacia la fuerza y la sanación es (casi siempre) posible.     

Hay amor más allá del romántico (y eso incluye el amor propio). 

Entre su vida muy ocupada, mi mamá siempre encuentra el tiempo y el espacio de cuidarse a ella misma. Ella sabe lo que le hace feliz y dedica tiempo a esas cosas en su día a día. Desde tratamientos para el pelo hechos en casa a fumar un cigarrillo con su café de la mañana o cocinar algo nuevo. Ella hace estas cosas porque se quiere lo suficiente como para saber que ella se merece este tipo de placeres.   

Mi mamá vivió un amor romántico, pero me ha demostrado que no es el tipo de amor que deberíamos aspirar a tener. Gracias a su presencia, he aprendido a buscar amor en todo tipo de relaciones y espacios, inclusive donde solo estoy yo. Ella me recuerda lo importante que son el amor propio y el cuidar de una misma 

La vida debe ser vivida de la manera que una quiere porque es corta e impredecible. 

Al ser viuda, mi mamá es profundamente consciente  de que la vida es corta e impredecible. Esta es una de las razones por las que me motiva a perseguir mis propios sueños, hasta los que no parecen ser muy prácticos. He construido mi vida a mi manera porque ella me enseñó que esa es la mejor manera de hacerlo. Ella me dio el tiempo y el espacio para resolver mis cosas, cometer errores, tomar riesgos, y hacer lo que me dé la gana. Ella no se impone en mis sueños o planes. Ella sabe lo poco (y lo mucho) que podemos controlar la vida. Tal vez no tenemos control sobre cuánto tiempo pasamos en la Tierra, pero a menudo (no siempre) podemos decidir qué hacemos con el tiempo que tenemos.     

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Mi mamá no solamente me dio la vida; ella me enseñó a darle un propósito significativo e intencional con fe y esperanza. Ella se merece más que un ‘gracias’ –se merece todo un tributo, y cómo vivo mi vida es solo una manera de honrar su resiliencia y fortaleza, las cuales me siento tan afortunada de haber heredado. ¡Gracias, ma!
 

 La autora en su graduación de universidad compartiendo un letrero para agradecer a su madre que está en el público. Hampshire College, mayo del 2016. Foto: Erin Corbett

La autora en su graduación de universidad compartiendo un letrero para agradecer a su madre que está en el público. Hampshire College, mayo del 2016. Foto: Erin Corbett

Ely es una joven activista feminista de Quito. No tiene cuentas públicas en redes sociales pero pueden contactarla vía email: elywright47@gmail.com