¿Por qué es necesaria una plataforma en la que solo escriben mujeres?

Nessa Terán

El 13 de abril de 1905, Zoila Ugarte de Landívar fundó La Mujer, la primera revista política escrita por mujeres que existió en Ecuador. Desde sus páginas, Zoila y sus compañeras de armas (o de pluma) peleaban por los derechos de las mujeres, principalmente por el derecho a sufragar y a intervenir en la cosa pública. Estas mujeres se convirtieron, entonces, en las primeras en ejercer el periodismo en el país; las primeras en usar su voz y ganarse un espacio en los debates de la sociedad. Hasta ese momento, su lugar había sido el hogar.  Se argumentaba que la mujer podía tener una gran influencia en la sociedad a través de la crianza de los hijos, su tarea “natural e intrínseca”.

Zoila también era esposa y madre de familia. Escribía bajo el seudónimo de Zarelia y fue una de las primeras en abogar, por escrito, a favor del voto para el género femenino. Fue marginalizada por gran parte de la sociedad, incluso por mujeres que no veían el sentido detrás de conquistar un derecho que hoy parece tan obvio y fundamental. Pero también tuvo aliadas. Junto a Hipatia Cárdenas de Bustamente y Lastenia Larriva, logró sacar a flote su revista, formaron el Centro Feminista Anti-Clerical y avanzaron su causa.

La Mujer no era un panfleto meramente político. Incluía cuentos, ensayos y poemas de autoras mujeres. Era un medio para celebrar y valorar la producción intelectual de las mujeres, que es un objetivo que esta plataforma, que le debe su nombre a Zoila Ugarte, comparte plenamente.

Zoila Ugarte de Landívar, fundadora de la revista La Mujer. Escritora, periodista, feminista, madre y esposa. El nombre de este medio es un homenaje a ella.

Zoila Ugarte de Landívar, fundadora de la revista La Mujer. Escritora, periodista, feminista, madre y esposa. El nombre de este medio es un homenaje a ella.

El  momento específico que disparó la idea de crear Zoila fue el debate alrededor de Ni Una Menos. Este movimiento busca justicia para las víctimas de la violencia de género en toda Latinoamérica, así como  un cambio de conciencia para terminar con la violencia que provoca miles de muertes cada año. Uno de los diarios más influyentes del país publicó dos editoriales acerca del movimiento, ambos firmados por articulistas hombres. Textos excelentes, muy bien escritos, pero que me llevaron a preguntarme ¿por qué, alrededor de un tema que compete tan de cerca a las mujeres, no había sido publicada la opinión de una mujer? Alguien que no solo podía empatizar con la causa, sino sentirla como propia. Alguien que haya sentido el peligro de caminar a solas por las calles; que haya sentido el acoso diario en el transporte público; alguien que hubiera sido víctima de la violencia de género y luego re-victimizada con preguntas como “¿qué hacías sola a esa hora?” o “¿por qué estabas vestida de esa manera?”.

Las mujeres no somos un monolito. No somos todas iguales, ni pensamos igual, ni tenemos los mismos intereses. Somos individuos con distintas formas de ver y sentir el mundo; nos preocupan cosas distintas y tenemos distintos objetivos. Pero hay momentos que nos marcan a todas. Lo sentí cuando, en el grupo de Facebook Mi Primer Acoso/No Callamos Más, leí miles de testimonios de mujeres acerca de su primera experiencia de acoso, abuso o violencia. Lo siento todo el tiempo cuando no puedo identificarme con algo que leo, escucho o veo porque no me siento representada en toda mi enorme complejidad femenina. Por demasiado tiempo, las mujeres hemos sido vistas como entes que caben perfectamente dentro de nítidos estereotipos. No somos todas iguales, pero a todas nos pasan cosas parecidas y eso nos hermana.

Soy feminista. Me he convertido en feminista luego de un proceso largo de aprendizajes y des-aprendizajes. Por años creí que las mujeres ya habíamos alcanzado la igualdad y que el feminismo era una idea anticuada, propio de mujeres amargadas incapaces de exigir lo que merecen. Hoy el feminismo es una gran parte de mi sistema de valores. Pero este medio, Zoila, no se determina como feminista o no-feminista. Sé que hay mujeres muy valiosas e interesantes que no se sienten parte del movimiento y lo respeto. Este medio está abierto para ellas y sus ideas. Me interesa difundir las opiniones de todo tipo de mujeres, incluso quienes piensen que un medio como este no es necesario ni urgente. Y este medio, sobre todo, está hecho para ser leído por todos, independientemente del género.

Hay un vacío en la opinión pública de voces femeninas. En los medios, las mujeres casi nunca son citadas como expertas. Sus huellas son borradas de los libros de texto; sus aportes casi nunca son tomados en cuenta. Hay un vacío histórico sobre las mujeres, sus vidas, sus logros, su producción intelectual y cultural. Hay que saldar esa brecha. Este es un medio que se enfoca en las voces de mujeres que tengan cosas para contar. En un mes normal, solo un 22% de los artículos de opinión de los principales diarios del país son firmados por mujeres. Hay mucho por hacer todavía para llegar a la igualdad. Para eso y por eso existe Zoila.