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Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi fue una de cuatro hijos (la única mujer) de Orazio Gentileschi, un artista italiano del siglo 16. Creció rodeada de pintores y escultores, amigos de su papá. Uno de ellos, Agostino Tassi, la violó cuando tenía 19 años. El juicio fue una humillación terrible para Artemisia. La torturaron durante su testimonio y la culparon por lo que le había pasado. A pesar de ser una artista prodigiosa, su reputación siempre iba precedida por este episodio. La llamaban promiscua y se burlaban de su padre, que en un intento de “salvar el nombre“ de su familia obligó a su hija a casarse con un hombre al que apenas conocía.

Su propia experiencia impactó directamente en su obra. Como otros artistas del Barroco, el trabajo de Artemisia estaba visiblemente influenciado por Caravaggio. Las pinturas de Artemisia, sin embargo, tienen también una perspectiva femenina muy clara, en la que se puede leer su ira e inconformidad frente al tratamiento que recibió. Es como si estuviera exorcizando sus propios traumas a través de sus pinturas. Al igual que Caravaggio, Artemisia pintó a Judith (la asesina de Holofernes), pero su versión convierte a Judith en una heroína despiadada dispuesta a cobrar su venganza.

Su increíble talento y la originalidad de su visión personal eran evidentes, y una artista de este calibre debería haber trascendido en la historia del arte al mismo nivel que algunos de sus contemporáneos. Incluso fue la primera mujer en ser aceptada en la Accademia del Disegno de Florencia. Pero después de su muerte, pasó al olvido. Su vida fue ignorada y algunas de sus obras incluso fueron atribuidas a otros artistas. Poco a poco volvió al imaginario colectivo gracias al trabajo de historiadoras como Linda Nochlin y Mary Garrard.